martes, 11 de julio de 2017

Quién soy...VERONICA DIAZ BENAVENTE actriz y cantante lírica






Sus Maestros fueron Marisa Albano (desde 1993 hasta 2003), Susana Cardonnet (desde 2001 hasta 2008) e hizo seminarios con Vittorio Sicuri ( ITALIA) y de Musica Popular con Carmen Baliero. Y  REALIZÓ EL CURSO DE PRINCIPIOS DE FONIATRÍA CON LA DRA. NORA YELEN
En el año 1995 ingresa al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.
Como actriz sus maestros fueron Raquel Sokolowicz, Martin Salazar, Juan Carlos Gené y verónica Oddó
Formó parte del elenco del TEATRO SAN MARTIN COMO ACTRIZ Y COMO CANTANTE DURANTE LOS AÑOS 2000- 2001-2002 . Participando en "cianuro a la hora del té" DIRECCION LEONOR MANSO, "la venganza de Don mendo" direccion VILLANUEVA COSSE, "La boca amordazada" y " la Diosa" DIRECCION LEONOR MANSO
En 2011 protagoniza LA OPERA LA FILLE DU REGIMENT CON LA SINFÓNICA DE BAHIA BLANCA BAJO LA DIRECCION DE ALICIA ZANCA Y CESAR TELLO
Protagonizo la zarzuela “Adios julian” producida por la embajada de España baja la dirección de la española Marina Bollaín.
En 2008;2009-2011 Y 2012 protagonizo la ZARZUELA “la maja” producida por el ensamble Lirico Orquestal de la Asociación de Musicos en PASEO LA PLAZA Y TEATRO DEL GLOBO
En 2012 forma parte de cuatro títulos con el CORO POLIFÓNICO NACIONAL
Como cantante Música Contemporánea protagonizó la Opera “Teoría Sagrada del Espacio Acústico” de Oscar Edelstein.
En 2012 INTERPRETA LA MUÑECA EN CUENTOS DE HOFFNANN bajo la direccion de CESAR TELLO Y JORGE LUIS PODESTA TEATRO ROMA y participa como refuerzo en l CORO POLIFONICO NACIONAL
EN 2013 INTERPRETA LA REINA DE LA NOCHE PARA LA SINFÓNICA DE BAHIA BLANCA DIRECTOR CESAR TELLO
EN 2013 Y 2016 INTERPRETA A VIOLETA VALÉRY EN LA EXTRAVIADA DE ALEJANDRO VIOLA
EN 2017  PROTAGONIZA LA CORTE DE FARAÓN EN EL TEATRO ARGENTINO DE LA PLATA
En el ámbito internacional participó de la gira internacional a EE.UU del TEATRO SAN MARTIN de “Cianuro a la hora del té” (versión norteamericana dirigida por DOROTHY SILVER) y Protagonizó la zarzuela “Adiós Julián” dirigida por la española Marina Bollaín producida por la Embajada de España.
Es la co-creadora y protagonista del espectáculo “Las Tontas” que se realizó en los años 2005, 2006 y 2007 varios teatros de Buenos Aires.
Y del unipersonal “ Oveja gris…no me dejaron ser negra” que se presento durante todo el 2007 patrocinado por PROTEATRO.
Durante 2009/2010 protagonizo “mujeres que cantan” de su autoria y bajo la dirección de Liliana Pecora, auspiciada por PROTEATRO y es NOMINADA COMO MEJOR LABOR EN UNIPERSONAL PARA PREMIOS HUGO MIDON al teatro musical 2010
En 2011 protagoniza la obra teatral LAS ASESINAS DE GARDEL en el TEATRO PAYRO DIRIGIDA POR DIEGO COSIN
EN 2012 CREA "LA MALCRIADA " CON  DIRECCION DE RODRIGO CARDENAS, ESPECTÁCULO QUE SE PRESENTA POR CINCO AÑOS CONSECUTIVOS EN DIVERSAS SALAS DEL PAÍS

PREMIOS:
  • NOMINADA AL PREMIO ACE 2013 POR SU LABOR EN LA MALCRIADA
  • NOMINADA AL PREMIO HUGO 2011 POR SU LABOR EN MUJERES QUE CANTAN
  • NOMINADA AL PREMIO HUGO 2013 POR SU LABOR EN LA MALCRIADA
  • NOMINADA AL PREMIO LUIS VEHIL 2013 POR SU LABOR EN LA MALCRIADA
  • PREMIOS TEATRO DEL MUNDO Mejor Actríz 2013 POR LA MALCRIADA 
  • PREMIO MEJOR ACTRIZ por la malcriada FESTIVAL REGIONAL DE MERLO 2016
  • REVELACIÓN FEMENINA PREMIO ESTRELLA DE MAR 2017



COMO AUTORA CUENTA CON 5 OBRAS TEATRALES ESTRENADAS Y TRES PUBLICACIONES DE PIEZAS DE HUMOR EN COMPILACIONES DE ARGENTORES
DESDE 2005 A LA FECHA integra el elenco de la cía. Lírica POSITANO.
se dedica a la docencia desde el año 2000

lunes, 10 de julio de 2017

lunes, 26 de octubre de 2015

television. LOS IMPRESENTABLES DE SIEMPRE


VIDEOS HUMOR Y SHOWS

LA MALCRIADA
MUJERES QUE CANTAN

VIDEOS DE ROLES LIRICA

REINA DE LA NOCHE TEATRO MUNICIPAL DE BAHIA BLANCA
MARIE, HIJA DEL REGIMIENTO .TEATRO MUNICIPAL DE BAHIA BLANCA
MARIE, HIJA DEL REGIMIENTO TEATRO MUNICIPAL DE BAHIA BLANCA
OLYMPIA HOFFMAN 
ZARZUELA LA MAJA TEATRO EL GLOBO

lunes, 7 de septiembre de 2015

Musica para publicidad


martes, 12 de agosto de 2014

CRITICA DE AMBITO FINANCIERO Margarita Pollini

“La malcriada”: para reírse con la ópera (crìtica del espectàculo, en Ámbito Financiero de hoy)

12 de agosto de 2013 a la(s) 9:14
Por: Margarita Pollini

"La Malcriada (ópera insolente)". Autora e intérprete: V. Díaz Benavente. Pianista: D. Roger. Dir.: R. Cárdenas. (El Ópalo, sábados de agosto a las 19).

Verónica Díaz Benavente es una artista cuyo talento excede cualquier encasillamiento. Y el unipersonal "La Malcriada (ópera insolente)" da una imperdible oportunidad de apreciarla en una triple faceta: cantante, actriz, autora.

La pieza hilvana instancias pasadas y presentes de una soprano lírica, Idelva del Mar, de la que el espectador sólo sabe lo que ella dice de sí misma con todo lo que eso implica- y lo que sus padres y un locutor (en voces grabadas) dicen acerca de ella. Todos los lugares comunes de las cantantes de ópera desfilan por esta sátira: la paranoia, el narcisismo, las desavenencias con el hierático pianista (un eficaz Damian Roger) pero también los miedos, las inseguridades, la competencia, los traumas de una infancia problemática, en desopilantes textos que Díaz Benavente desgrana con gracia inigualable. Otras situaciones, como el monólogo sobre el "no" en las frases masculinas o la conversación telefónica, están perfectamente identificadas con la vida cotidiana.

Apenas unos pocos elementos (una silla-escalera, un teléfono, una muñeca, un pájaro, una valija, un puñado de partituras deshechas, un pañuelo) son el andamiaje material sobre el que se desenvuelve la acción. El otro puntal o hilo conductor- del espectáculo son las arias. Los sólidos recursos técnicos de la cantante le permiten abordar algunos de los fragmentos más difíciles del género lírico, desde el barroco a Puccini ("Sposa son disprezzata", "Der Hölle Rache", "Je veux vivre", "Un bel dì vedremo", entre otras) y en distintas tesituras; por otra parte la versatilidad de la actriz le da la llave para que cada una tenga un tinte particular. Salvo dos instancias en que lo académico se fusiona con lo popular (el "Ave María"de Bach-Gounod sobre la base de un cuarteto cordobés y la habanera de "Carmen" sobre un ritmo de cumbia), las arias no son alteradas en absoluto, pero los toques cómicos que Díaz Benavente les otorga las transforman en únicas.

El vestuario de Ana Clara Ulrich y la iluminación de Gastón Díaz completan adecuadamente el aspecto visual, y la dirección de Rodrigo Cárdenas permite que todo transcurra sin baches ni contratiempos. "La Malcriada"constituye una propuesta que se disfruta plenamente de principio a fin y que llega sin obstáculos tanto al público de la lírica como al que no lo es, porque su protagonista y autora no se ríe de la ópera: se ríe y hace reír- con ella.


miércoles, 23 de abril de 2014

lunes, 10 de marzo de 2014

martes, 11 de febrero de 2014

domingo, 27 de octubre de 2013

lunes, 7 de octubre de 2013

PREMIO LUISA VEHIL

COMPARTIDO CON CRISTINA BANEGAS, MARILÚ MARINI, PATRICIA PALMER,JULIA CALVO, MARÍA ROSA FREGA ENTRE OTRAS

jueves, 3 de octubre de 2013

PREMIOS LUISA VEHIL

VERONICA DIAZ BENAVENTE
NOMINADA COMO MEJOR ACTRIZ POR LA MALCRIADA

domingo, 29 de septiembre de 2013

MI PÁGINA WEB

ENCONTRÁ TODO EN

http://verodiaz99.wix.com

jueves, 26 de septiembre de 2013

el espectador crítico LA EXTRAVIADA



Categoría: COMEDIA CON MÚSICA

Crítica de La Extraviada

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (El Portón de Sánchez).

Calificación: 8/10 





El punto fuerte de la obra: la fantástica dramaturgia de Alejandro Viola
Por supuesto, Viola (también el director) no podría haber logrado un resultado 
tan bueno si no se hubiera rodeado de un elenco perfecto para el relato que
quería contar. 

Alicia Muxo es una Olga brillante
Tanto ella como su compañera Vivian El Jaber (Zulema) tienen un genial timing,
Roberto Romano (Rodolfo), Ariel Gangemi (Marcelo) y Alejandra Ríos (Graciela) 
también se destacan, 
Una idea interesante de Viola fue la inclusión de una cantante lírica
 (Verónica Díaz Benavente, que muestra técnica y expresividad vocal).
trata la interacción del lenguaje musical dentro del teatral, y viceversa
Principalmente, los momentos de canto lírico son una buena decisión para crear
 un clima, oscureciendo el relato. Funcionan para el espectador como la caída 
de las tijeras para Olga: como un augurio. Sobre todo, porque son evocaciones
 que los personajes hacen en su mente

crítica de LA EXTRAVIADA Por Fernanda García Arroyo

http://www.asalallenaonline.com.ar/teatro/criticas/5351-la-extraviada.html

Extraviada entre telas
En 1853 se estrenaba en Paris La Traviata, una de las óperas más exitosas en la historia. 160 años después, llega a la Ciudad de Buenos Aires, en su reestreno, La Extraviada; una obra que poco tiene que ver con la historia original, que se basa en la ópera para mostrar las internas de dos vestuaristas y hacer reir sin parar al público.
Mientras que en el escenario se escuchan los acordes de la sublime música de Giuseppe Verdi, en los talleres de vestuarios se dan dos disputas distintas: el puesto de jefa y, por sobre todas las cosas, el amor de un hombre.
Olga (Muxo) y Zulema (El Jaber) no dan abasto con los vestuarios de la ópera que se dará en el teatro estatal. Junto a sus asistentes cocerán día y noche en medio de las paritarias y nombramiento de jefa de vestuario. El ego y la competencia entre ellas dos generarán diálogos desopilantes. Lo mismo sucede con las intervenciones de Gangemi y Ríos, cuyos personajes son funcionales a la lucha entre las vestuaristas principales. Por su parte, Rodolfo (Romano) genera grandes momentos cuando aparece en el taller e interactúa con el resto del elenco.
Una excelente dramaturgia acompañada de excelentes actuaciones. Los intérpretes se apoderaron del guión para convertirlo en propio. Cada escena fluye y los tiempos son claros. Cada personaje tiene su propio sello, y cada uno se hace querible por una razón diferente.
Uno se estremece en cada aparición de Verónica Díaz Benavente. Desde ese espejo que refleja su espalda, su vestuario que la convierte en un ser único, hasta su interpretación e impresionante voz hacen que la obra tenga un giro dramático que acompaña los sentimientos y frustraciones de Olga.
La música está detalladamente seleccionada. Por supuesto, son todas extracciones de La Traviatay adaptadas para la comedia. La escenografía sitúa a los personajes realmente en un taller de vestuario: maquina de cocer, maniquíes, mesas, metros, telas y percheros con vestuario de distintas obras. La iluminación es simple pero correcta, se lleva el protagonismo en los momentos en que la cantante lírica aparece en escena.
Una historia tensa, hasta dramática, llevada adelante a través de la comedia y de la mano de personajes únicos y empáticos.  La Extraviada es una obra completa, ideal para terminar la semana de la mejor forma.

viernes, 13 de septiembre de 2013

sábado, 17 de agosto de 2013

LA MALCRIADA (OPERA INSOLENTE) Perla Zayas de Lima (para telondefondo. Revista de teoría y crítica teatral de la universidad de Buenos Aires)



Esta obra,  nominada a los ACE 2013 como mejor espectáculo de Café Concert, se reestrenó en agosto en  El Ópalo, sala inaugurada en abril del corriente año. Es este el primer  acierto: la elección de un pequeño espacio, pertinentemente equipado, que permite adecuada visión y audición por parte del público y la intimidad y contacto  que exige el género.  Precisamente este espacio optimiza  el despliegue de los escasos pero significativos objetos con los que la cantante entra en verdadero diálogo y el sentido envolvente de los textos en off. La malcriada  “opera insolente” ofrece interesante facetas para su análisis, sobre todo  en lo que se refiere al cruce de lenguajes y géneros, la elaboración de su guión-partitura, su calidad de  “arte-facto” y el excelente montaje.
La protagonista transita entre la transgresión y el perfecto dominio de los códigos del género operístico, una propuesta de música y humor que, en nuestro país, encuentra antecedentes en Miguel  Ángel  Rondano, quien en la tradición de humor dadá proponía una humorada sobre las óperas tradicionales, en el colectivo Les Luthiers para quienes la relación “entre la música y el humor tiene en la palabra su punto de  inflexión”[1]  y  Hugo  Varela,  quien “crea un lenguaje tan propio como sus instrumentos y genera asociaciones fónicas y sémicas”[2] . El humor  que propone  Díaz  Benavente opera con juego de apalabras, un permanente triángulo de miradas cómplices entre la cantante/actriz, el público y Damián Roger, el silencioso pianista acompañante, víctima de los arrebatos de la diva, los gags (el vestido que se ilumina como un árbol navideño al ritmo de la música, o el escote que explota y elimina los senos prominentes), la intertextualidad paródica de lenguajes versales, sonoros y gestuales. La dosis de desenfado, que le otorga potencia humorística certera (uno puede imaginarla como protagonista de la ópera buffa y los  divertidos intermezzi dramáticos  italianos como La  Serva  Padrona, de Pergolesi), convive con materiales operísticos que conforman una verdadera de lección de “estilos” de canonizadas arias para sopranos de óperas como La  Traviata, La  Flauta MágicaCarmenToscaRomeo y Julieta, Madame  Butterfly, Lucia de Lamermoor, entre otras.
Su voz se constituye en apropiado instrumento de seducción cada aria su cuerpo vibra como vibran los cuerpos de los espectadores, permeables  al flujo sonoro que los alcanza y envuelve. Como cantante, Díaz Benavente, domina todos los timbres asociados a la entonación según busca aumentar la distancia psíquica con el interlocutor, o propone confidencia, intimidad; o su voz concentra toda la fuerza física o revela la actitud reflexiva. Su timbre funciona como lo propone  Malcolm de Chazal,  como gesto voluntario y arquitectura[3]. Trabaja cuidadosamente el material musical y lo que se da a ver organizando equilibradamente la energía que proviene del dispositivo sonoro  y del interior del gesto.
Si bien nadie duda de que el espectáculo lírico está situado en una encrucijada de géneros diversos, tanto la autora como el director asumen riesgos al proponer una posible síntesis de lo popular y lo culto: aria y música de bailanta, ópera y café chantant. El  “Ave María” puede ser cantada al ritmo de cumbia. El elemento trágico de las partituras puede convivir con los gags físicos y verbales.
La autora declara en su comunicado  de prensa[4]
“No es más ni menos que una visión personal que tengo del rol del cantante de ópera donde, en un comienzo, una buena voz y posibilidades vocales pueden ser un gran puntapié pero luego se convierten en una condena si uno no sabe buscar su propio lenguaje como artista  La pregunta que intento formular es dónde está el límite entre un intérprete obediente y un artista con discurso propio”

Lo autorreferencial atraviesa todo el espectáculo: la falta de lógica de los libretos, la necesidad  de ser capaz de permanecer dentro del  personaje y poder  salir de él a partir de una ejecución crítica, parodia del “belcantismo”, ironías  sobre los tics  y debilidades de las divas, los alcances del virtuosismo. A  pesar de este desmontaje del mito la “insolencia” de esta obra  la perfección de su ejecución (una expresividad que domina la dirección del sonido, el encadenamiento de los sonidos,  la graduación  de la intensidad, el manejo del tempo y el ritmo) acaba reforzando decididamente el género operístico y la belleza de la música. También tiene cabida lo autobiográfico y confesional material de los sucesivos monólogos en el que analiza su relación con las exigencias del género, su conflictiva vida como mujer (de la infancia a la madurez), sus miedos o inseguridades como artista, los fracasos sentimentales. 
Jaime Kogan, quien dirigió piezas de teatro y óperas solía repetir en sus cursos “La ópera y el teatro se espían mutuamente”. La malcriada no hace sino confirmar esta opinión. Las arias teatralizan la voz, y la voz conduce de lo imaginario a lo simbólico, hace posible que lo visto se transforme en entendido y que el sonido  devenga imagen[5]. Los objetos narran: en lugar del teléfono blanco de las divas, un teléfono rojo en el que se anuncia un amor no correspondido;  la silla- escalera, el pájaro disecado revelador del artificio y la vieja valija que guarda los objetos de la actriz, remite a un género cercano al viejo varieté estructurado en secuencias unitarias que satirizaban mistificaciones y tabúes; la muñeca, como objeto mágico e inquietante, deja de verse como objeto manipulado y se impregna de todo lo que le pasa  al cuerpo de la actriz.
En este punto, hay que reconocer el talento del director Rodrigo Cárdenas, que apunta a construir un espectáculo sustentado en el equilibrio interpretativo con  los elementos sonoros y gestuales, y el arriesgado juego de combinar sucesivamente, presentación y representación.




sábado, 10 de agosto de 2013

viernes, 28 de junio de 2013

LA MALCRIADA NOMINADA A LOS PREMIOS ACE 2012-2013

NOMINADA PREMIOS ACE MEJOR ESPECTÁCULO DE CAFE CONCERT

martes, 21 de mayo de 2013

lunes, 13 de mayo de 2013

CRITICA DE LA MALCRIADA Espectáculos de acá


Posted by 
Opera insolente
En el Molière Teatro, Verónica Díaz Benavente presentó la última función teatral del espectáculo de su autoría “La Malcriada, ópera insolente”. Se trata de un concierto donde la actriz y cantante interpreta las conocidas óperas como “La Flauta Mágica” de Mozart, “La Traviata” de Verdi, “Carmen” de Bizet, “Tosca” y “Madame Butterfly” de Puccini, entre otras.
El personaje que encarna es el de una cantante soprano venida a menos en su fama. Sin embargo, a pesar de su situación de crisis, la Diva no deja de ser consentida, caprichosa y descortés. La acompaña en escena su pianista, Damián Roger, quién también expresa su talento musical.
Pero no se trata solamente de un concierto de música culta, sino que es un espectáculo de humor dramático con un estilo muy personal que nos habla de nosotros mismos, de nuestra vida, nuestros fracasos, los vínculos familiares, los miedos y la relación de pareja.
La dirección está a cargo de Rodrigo Cárdenas quién además supo utilizar buenos y efectivos recursos escenográficos, de utilería, vestuario, maquillaje e iluminación. En un escenario casi despojado con las voces en off de Jorge Luis Rabuffetti, Valentina Díaz, Paula Casabona y la suya propia, Cárdenas logra sumar y combinar en el desarrollo histriónico que Díaz Benavente propone una gran dosis de sensibilidad, energía y talento.
El público no sólo disfrutará de la ductilidad y la voz fresca y afinada de la artista y de la multiplicidad de su repertorio que incluye hasta zarzuelas, sino también de su relato que nos sumerge en los episodios al que se expone una niña para llegar a brillar en el mundo del canto lírico que exige al menos esfuerzo, estudio y dedicación.
Lo que sigue será un disfrute magistral casi sin interrupciones como su versión de “Summertime” de Gershwin y las demás arias interpretadas en los idiomas originales como el francés o en alemán. Lo más destacado de la propuesta reside en que es espectáculo está concebido con unidades teatrales, donde Díaz Benavente con su sólida formación imprime cuotas de humor en un ritmo justo que aproxima demasiado a lo perfecto.
Finalmente hay otra intención en este espectáculo que no pasa desapercibido y consiste en acercarnos a todos la ópera, colabora y profundiza con su evolución e innovación con humildad. “La Malcriada, Opera Insolente” continuará transmitiendo emociones todos los domingos a las 20hs. en el Teatro El Ópalo, Junín 380  y el 27 de abril en Osmecón Salud, Ayacucho 2350, San Martín.
Gacetilla:

viernes, 3 de mayo de 2013

CRÍTICA DE TENERTE AL TANTO... UNA DIVA MALCRIADA O UNA OPERA INSOLENTE






“La Malcriada” es una famosa cantante de ópera enamorada de su virtuosismo
que teme al ocaso de su fama.
“La Malcriada” es obsesiva y bastante tirana con su músico, aparentemente
 el único que ha sobrevivido a sus caprichos y maldades.
“La Malcriada” puede deleitar, y lo sabe, tanto con las más bellas
 y complicadas arias de la ópera como con algunas partituras populares.
Pero “La Malcriada” tiene enormes agujeros afectivos, una vida nada fácil
 y terror a la soledad.
Con desopilante humor, Verónica Díaz Benavente interpreta a
esta “malcriada” desafiando todos los mandatos de la ópera.
Deliciosamente acompañada por Damían Roger en el piano, y prolijamente
dirigida por Rodrigo Cárdenas, Díaz Benavente, dueña de una voz impecable,
una técnica sin fisuras y un histrionismo hilarante,
pasea al público por un océano de emociones y carcajadas.
“La Malcriada” es una excelente opción para pelearle a la
 melancolía de los atardeceres de domingo.

Ficha técnica
Título: La Malcriada (Opera Insolente)
Escrita e interpretada por: Verónica Diaz Benavente
Músico en escena: Damián Roger.
Dirección: Rodrigo Cardenas
Sala: El Opalo 

martes, 23 de abril de 2013

lunes, 22 de abril de 2013

CRITICA DE LA NACION SOBRE LA MALCRIADA




Para recordar a la entrañable Niní

Por Federico Irazábal  | Para LA NACION
La malcriada, ópera insolente /Dramaturga e intérprete: Verónica Díaz Benavente/ Escenografía: Babel Producciones/ Iluminación: Gastón Díaz/Vestuario: Ana Clara Uhrich/ Pianista: Damian RogerDIRECCION FENERAL RODRIGO CARDENAS / Sala: El Ópalo, Junín 380/ Funciones:domingos, a las 20/ Duración: 65 minutos.
Nuestra opinión: buena
Hubo alguien en la historia de nuestra cultura y de nuestras artes que supo como nadie mofarse de géneros artísticos y discursivos absolutamente convencionalizados. Y si bien las comparaciones son odiosas, esta vez se vuelve necesario hacerlo, ya que forma parte del placer que uno como espectador siente ante La malcriada . Una mujer sola en el escenario, estableciendo un diálogo imposible con un parten aire mortecino que la mira con cara de nada y una voz en audio que hace chistes a través de juegos de lenguaje. Si reconocieron en esta descripción a nuestra amada Niní Marshall están en lo cierto. Y la menciono porque Verónica Díaz Benavente, una soprano con dotes histriónicas increíbles, hace recordar a la creadora de Catita. En sus caras, en el uso de la máscara, en el modo de abordaje del humor.
No hay mucho para contar ni para decir del argumento, ya que es la parte más débil del espectáculo y hasta en un punto innecesario. Alcanza con saber que uno asistirá a una función parodiada y satirizada de un espectáculo operístico, en el que la soprano -acompañada de un pianista a cargo de un órgano electrónico irá recorriendo ciertas arias muy famosas - Carmen ,Madama Butterfly , entre muchísimas otras- al tiempo que desarrollará su performance. Al respecto hay que señalar la capacidad de juego de Díaz Benavente, ya que sin perder lo vocal logra hacer con su cuerpo algo que desestructura y desmonta a la soprano. Actriz y cantante lírica se conjugan en esta mujer de un modo muy singular, logrando su cima hacia el final del espectáculo en el que interpreta, según sus dichos, una selección de óperas francesas bajo la partitura musical de cumbia argentina, al tiempo que baila como si estuviera en un programa bailantero de sábado a la tarde.
Singular espectáculo para reírse desde que inicia hasta que termina, con una actriz y cantante que descuella en cada escena..

domingo, 21 de abril de 2013

video

martes, 16 de abril de 2013

vete de mi

video

martes, 9 de abril de 2013

PAGINA 12 9 de abril 2013


espectaculos
MARTES, 9 DE ABRIL DE 2013
TEATRO › VERONICA DIAZ BENAVENTE PRESENTA SU NUEVO ESPECTACULO LA MALCRIADA (OPERA INSOLENTE)








“El humor ilumina las zonas oscuras”

En este espectáculo que cruza música con carcajadas, la actriz y cantante lírica interpreta a una soprano con aires de diva, déspota, caprichosa y muy solitaria, dispuesta a dar un concierto junto a un pianista sobre el que descarga todas sus frustraciones.
 Por Carolina Prieto
Una mujer de negro asoma en un escenario oscuro. A medida que empieza a entonar un aria y clava los agudos, se encienden las lucecitas típicas de los árboles de Navidad que, en este caso, decoran su vestido. Más y más agudos y más lucecitas que parpadean al ritmo de la música hasta independizarse de ella y alocarse. En otro momento, la misma mujer se lanza a interpretar “La reina de la noche”, de La flauta mágica de Mozart, considerada el aria más exigente para una soprano con sus diabólicos Fa sobreagudos; y en cada Fa se arranca un mechón de pelo de su cabellera. Imágenes divertidas y delirantes que describen el tono de La malcriada (Opera insolente), nueva creación de la cantante lírica y actriz Verónica Díaz Benavente que puede verse los domingos a las 20.30 en El Opalo, Junín 380. No es la primera vez que la artista cruza música y humor. Antes lo hizo en Las tontas, un show a dúo con su colega y amiga Gimena Riestra, y luego en los unipersonales Oveja gris... no me dejaron ser negra y Mujeres que cantan. Siempre desplegando su virtuosismo vocal y un humor socarrón e irreverente que le permite mezclar géneros (de tangos y boleros a canciones españolas, zarzuelas y arias de ópera) y reírse de unos cuantos arquetipos.
En esta última creación, Díaz Benavente se concentra en el mundo de la ópera: la protagonista es una cantante con aires de diva, déspota, caprichosa y muy solitaria, dispuesta a dar un concierto junto a su pianista. Sus únicos interlocutores son el músico (sobre él descarga todas sus frustraciones) y una muñeca deformada que hará tanto de público como de su alter ego. Entre arias, monólogos e interacciones con el público, esta malcriada va tejiendo su mundo privado y revelando a pesar suyo sus zonas oscuras: la falta de compañía, la ausencia masculina, los temores, la exigencia, la intolerancia, los celos. Por un lado, ella exhibe una perfección vocal y técnica y, por otro, una vida afectiva que no alcanza el mismo virtuosismo, en un recorrido que pasea al espectador por distintas emociones: la risa desencajada, la compasión, la conmoción (cuando interpreta las arias de Madame Butterfly y de La flauta mágica), la aceptación, el hastío.
“Hace mucho tiempo que tengo ganas de hacer un espectáculo de humor enteramente dedicado a la ópera. Pero recién me atreví cuando me sentí muy segura a nivel musical. Me interesó abordar el tema del error, de la equivocación, del terror a equivocarse. Y llegué a este personaje que sostiene todo el tiempo una diva y, a pesar de ella, se le van viendo las hilachas porque ocurren cosas inesperadas”, comenta la intérprete en diálogo con Página/12. ¿Por qué tanto miedo al error? Según Díaz Benavente, la ópera es un género sumamente codificado, que encorseta al cantante al punto de no poder fallar en ningún momento, de tener que interpretar la partitura a la perfección. “El cantante está totalmente concentrado en la partitura, en las acrobacias vocales, en el aire, en la orquesta, en las dificultades del idioma, porque muchas veces cantás en ruso, alemán o francés... Todo se vuelve tan estresante que la interpretación queda para el final. Las coloraturas, las acrobacias vocales tienen una carga dramática que el intérprete tiene que conocer para que no resulte una pirotecnia al estilo Cirque du Soleil. Y muchas veces termina siendo eso: una pantomima”, desliza.
El director Rodrigo Cárdenas la acompaña en este trabajo. Y como él no viene del mundo de la lírica, logró que la actriz no diera por sentadas muchas cosas que para ella eran obvias, y que podrían dejar afuera a los espectadores no habituados al género. Así es como entre magníficas arias de La Traviata, Carmen y La flauta mágica, la protagonista exhibe una voz prodigiosa y va sacando sus trapitos al sol. Si en la interpretación vocal se muestra excelsa, su intimidad refleja unos cuantos claroscuros. “Cuando te subís a cantar esas óperas, esas arias, tenés que tener una fortaleza interna de venderle al público que vos estás ahí y sos una diosa griega, una esfinge. Son obras muy difíciles de cantar y tenés que creértela porque si dudás, cagaste”, agrega. Una perfección, una ausencia de fisuras que se opone a la naturaleza humana. Y da un ejemplo: “Maria Callas expresó esa contradicción; era la perfección cantando y, por otro lado, se hundió por un amor no correspondido. Era una mujer que había pasado por cosas muy terribles, incluida la Segunda Guerra Mundial, y que se derrumbó cuando Onassis la deja por Jackie Kennedy”.
En este caso, basta ver cómo el personaje trata a su pianista para entender algo de su soledad. Lo anula, lo ningunea, descubre sus intimidades: “Es como una especie de Mirtha Legrand inimputable, que dice lo que se le pasa por la cabeza. ¿Quién se la puede bancar?”, se pregunta Díaz Benavente. Pero su soledad tal vez se inició antes, en su infancia, con unos padres que la dejaron bastante sola en medio de la música. Y si a esta soledad reinante, la malcriada le suma una serie de temores cotidianos que van desde la calle y el colectivo hasta las bacterias y los virus del aire, suena lógico que su mundo se limite a la escena, donde intenta borrar todas las cosas que podrían ensuciar su genialidad. Pero fracasa. “Siento que en este espectáculo puse mucho de mí, que el personaje tiene muchas cosas mías –confiesa–. Ella quiere tener un megaespectáculo y se le va cayendo todo. Tal vez yo también sea un poco así: actúo, canto, me ocupo de mi hija, de mis alumnos, de mi casa, me pregunto si estaré criando bien a mi niña... Además, en una época tenía unos miedos tremendos en el escenario, hasta me desmayé del miedo a equivocarme, sentí pánico.”
Fueron años en que el temor desmedido le impedía florecer como artista. Hasta que se topó con un músico que daba un curso sobre el temor escénico. “El aseguraba que lo peor para un artista es desdoblarse: una parte interpreta algo (una canción, una obra de teatro), y la otra la mira desde afuera y la juzga. Toda la concentración tiene que estar puesta en la interpretación. Lo peor que podés hacer en ese momento es criticarte”, advierte. Desde su mirada, el cantante prepara en forma rigurosa la parte técnica de la interpretación, mientras que la parte emocional que entra en juego al subirse a un escenario, queda totalmente descuidada. Así fue como Díaz Benavente emprendió un camino personal: tomando conciencia de sus emociones y trabajando con ellas hasta bajar la presión y la autoexigencia. En ese momento comenzó a dar forma a sus propios espectáculos, combinando humor, teatro y canto. “La cosa cambió desde 2005 con Las tontas, la primera vez que abordé la música desde el humor. Ahí los miedos disminuyeron. Y hoy puedo sentir nervios antes de cantar una ópera, pero no más que eso. También aprendí que el público te perdona mucho más que lo que uno se perdona a sí mismo”, comenta esta mujer  criada en un ambiente teatral.
Su tatarabuelo fue uno de los precursores del circo criollo, su tía abuela era la actriz cómica Margarita Padín, su abuela la llevaba siempre al teatro, su tío fue el reconocido escenógrafo Saulo Benavente, y hasta el hermano de Cátulo Castillo integró su núcleo familiar. Con todo este bagaje a cuestas, Verónica intentó de todas formas la vía académica. Empezó a cursar Letras y le iba muy bien, pero sufría. Y decidió darle cauce a lo que mamó desde chica. Del coro del colegio pasó a estudiar canto lírico con Marisa Albano, Susana Cardonnet y César Tello, y a formarse como actriz junto a Juan Carlos Gené, Verónica Oddó, Raquel Sokolovicz y Martín Salazar. Empezó como vestuarista y escenógrafa hasta que Leonor Manso la escuchó cantar y la sumó al espectáculo La diosa. Al poco tiempo, la directora la volvió a convocar para una obra en el San Martín junto a Ingrid Pellicori y Juana Hidalgo. Sin darse cuenta, se fue metiendo en más proyectos teatrales. Pero donde mejor la pasa y da rienda suelta a sus delirios es en sus propias creaciones. Como en La malcriada, donde termina sola, sin pianista, y sigue adelante, cantando ópera sobre bases de cumbia. “El humor ayuda a que no te tomes las cosas tan en serio, a pasar de un estado a otro sin instalarte en una emoción en particular. Todos tenemos zonas oscuras, y creo que el arte y el humor ayudan a iluminarlas”, concluye la creadora.
Compartir: 
Twitter
  
verodiaz99gmail.com