jueves, 29 de octubre de 2009

PAGINA 12 por CRISTIAN VITALE







La cantante lírica rebelada
En su show del Centro Cultural Caras y Caretas, la intérprete propondrá un homenaje a tres figuras que la influyeron: Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf. “Vengo de la ópera, donde todo es serio, y ahora quiero divertirme”, justifica.



Por Cristian Vitale

Lo arrastraba de antes, pero la sustancia de la oveja gris –que no pudo ser negra– profundizó su perfil. Lo determinó. Verónica Díaz Benavente, actriz y cantante lírica, terminó de romper el cascarón aquella vez (2007) atreviéndose a cantar La Traviata sobre el concierto para bandoneón de Piazzolla. Ya venía en esa senda cuando en Las Tontas –primera obra de su concepción– se aventuró, contra todo lo establecido, a cantar el “Ave María” sobre bases de cuartetazo y cumbia. “Sí, ¿y?, ¿por qué no? Canté el ‘Ave María’ sobre pistas de Rodrigo y Gilda, y después lo transformé en “María de Buenos Aires”. Si te ponés a analizar bien, está todo ligado y aparecen cosas relocas para mezclar estilos a través del humor: está buenísimo. La música, para mí, no es cosa seria”, sigue ella, dribleando preconceptos. En esa línea, el dribling estético, aparece la tercera obra de la saga: Mujeres que cantan, el espectáculo teatral-musical que Benavente estrenará el sábado 1º de agosto a las 20.30 en el Centro Cultural Caras y Caretas (Venezuela 370) y que prevé exponer hasta fines de septiembre, “si es que la gente responde”, se sincera.

Esta vez, se trata de un homenaje a tres de las mujeres que más influyeron en su devenir: Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf, vistas en cuatro dimensiones (música, teatro, humor y poesía) y sintetizadas en un(a) personaje que la dramaturga creó para la ocasión: Beba Baguet, el gorrión de Mataderos. “Es una mujer de aquellas épocas que viene de París, de un exilio misterioso, y va transitando por las distintas mujeres: a través de ella puedo decir muchas cosas que yo, Verónica, nunca diría”, cuenta. La Baguet, entonces, será el disfraz: una cantante de tango en decadencia que, luego de una estadía en París, regresa a Buenos Aires para reencontrarse con su público y hacer un recorrido de su historia a través de Lamarque, Callas y Piaf. “La idea surgió por una pregunta: estaba mirando un video de Piaf en YouTube y dije: ¿qué pasa con algunas mujeres que cantan, que producen tanto magnetismo?’: por lo menos me pasa a mí con la mujer y la canción, y no tanto con los hombres. Hablo del escenario y no de un disco... No sé, la mujer arriba del escenario tiene como una carga diferente. El caso de Callas es claro: una mujer sufrida, muy frágil, que se quedó muda porque su marido la abandonó para casarse con otra y, sin embargo, salía al escenario como diciendo ‘me llevo todo por delante’. A matar, ¿no?”.

–Bien, ¿y por qué Lamarque y Piaf?

–Piaf me identifica. Tenía una fragilidad impresionante: porque fue rechazada de chica y obligada a la calle. No sé, en muchos sentidos yo sigo siendo muy niña, frágil. Llorona y demasiado susceptible para el mundo de la ópera. Cada una de las tres tiene una cara y una contracara. Incluso Lamarque, que tiene como una cosa de mujer dócil, dulce, delicadita, onda Canal Volver, en realidad es recontra arrabalera y pasional. Y eso me encanta siempre y cuando sea genuino, no cuando se ponen arrabaleras y malas, cuando se disfrazan de hombres. Yo no puedo hacer eso.

Bajo la dirección teatral de Liliana Pecora y el doble rol (pianístico-actoral) de Julián Caeiro, Mujeres que cantan expresa su pata musical mediante un ecléctico repertorio musical que va de tangos y boleros a canciones españolas, zarzuelas y arias de ópera, más canciones que hicieron de Piaf un hito: “Loca”, “Palomita Blanca”, “Flor de lino”, “Madreselvas”, “Vete de mí” o “Dos Gardenias”, entre ellas. “Estoy como psicótica porque no puedo resignar nada, ni el jazz ni el tango, ni el bolero ni la ópera”, admite la cantante, “no sé: me gusta hacer payasadas, burlarme de los arquetipos: es mi faceta cómica y liberadora. Me divierten las posturas y las cantantes tienen como una caricatura de sí mismas que se fueron dibujando con el tiempo”.

–Otra vez jugando a ser la oveja gris que no pudo ser negra.

–Nunca supe dónde quiero ir con la música. Para mí, lo dije, la música no es una cosa seria. Vengo de la ópera, mi escuela, donde todo es serio y me empezaron a agarrar ganas de divertirme. Esta cosa de rebelarme contra eso de que un cantante lírico no puede cantar jazz, ¿por qué no?, se puede con sólo aprender a meterse en el estilo, cómo canto, cómo respiro, cómo coloco la voz: esas cosas. La ópera es tan esquematizada, tan prolija; está bien, la canto porque me gusta, pero no escucho todo el día ópera. Es así: cuando vos cantás un aria y llegás a dominar la técnica hasta que el otro te mira asombrado, llegaste. Yo siempre la homologo con la danza clásica: un bailarín clásico, si sabe meterse en el estilo, puede bailar cualquier cosa. Un cantante lírico también puede cantar cualquier cosa.

–¿Para cuándo Janis Joplin, entonces?

–¡Necesito a Janis, por favor! La escucho desde que soy chica y muero con su versión de “Summertime”. No quiero perder el rock and roll. Me niego a ser grande (risas). Pasa por rebelarse, ¿no?: cuando me dicen “pero vos sos una cantante lírica”, yo contesto que soy una persona y me gustan tanto la Joplin, como Goyeneche o la ópera. Claro, algunos me tratan de hereje y se me ríen: “Ahí va la loquita”, ja. Igual, tenés que cantar bien ópera para mezclarla con otra cosa, sino lo estás haciendo porque no te sale.

jueves, 22 de octubre de 2009

CRITICA REVISTA XXIII sobre MUJERES QUE CANTAN por MATIAS CHAMORRO

REVISTA XXXIII 13 DE AGOSTO



DIAZ BENAVENTE
LA OTRA PIAF

GLAMOUR SOBRE EL MIC
Por Matías Chamorro

Con el eco de los aplausos cosechados en las obras como LAS TONTAS ( 2005)
Y OVEJA GRIS, NO ME DEJARON SER NEGRA ( 2007) aún resonando, la talentosa actriz y cantante VERONICA DIAZ BENAVENTE, regresa a los escenarios con un colorido unipersonal que conjuga música, teatro, humor y poesía.
Aquí Beba Baguet, ana cantante de tango en decadencia, rompe el silencio de un supuesto exilio en Paris y vuelve e Buenos Aires con el ansia de antaño dibujada en el rostro.
Para ello, este entrañable personaje se aferrará al micrófono-con impostado glamour- y alternará el relato de su historia con algunas inoxidables canciones que integraron los repertorios de Libertad Lamarque, Maria callas y Edith Piaf.
Acompañada con gracia por Juan Caeiro, Díaz Benavente confirma a lo largo de esta propuesta su gran formación en lo que la técnica vocal se refiere. Muestra de ello es que, con soltura, su voz se le anima, entre otras melodías, a Besos Brujos, Nunca tuvo novio, La vie en rose, Palomita blanca y el aria de Tosca vissi d´arte.
En síntesis, un placentero paseo de la mano de una artista que, aún desconocida por muchos, bien vale la pena descubrir.

miércoles, 21 de octubre de 2009

critica de NORMA DUMAS sobre MUJERES QUE CANTAN

COCTEL TEATRAL
Buenos Aires en órbita
Como una consuetudinaria caja de Pandora, con el encanto abrazada al desencanto y la realidad abrazada al artificio, Buenos Aires sigue siendo un eterno escaparate mágico con un cartel simbolista que pregona: “Pasen a ver señores”. Por Norma Dumas

El rey se muere - Mujeres que cantan - Acreedores





PARA UN ARCHIVO DE PROPUESTAS PALPITANTES. En el espacio teatral “ Caras y Caretas”, cada Sábado a las 20 y 30, la lírica, el humor y la nostalgia se entrelazan para engendrar algo más que un show y algo más que una configuración musical en plena clave de luna. Verónica Díaz Benavente compromete su voz, su histrionismo, su imaginación y su sensibilidad, recreando a Beba Baguet, una cantante que desde el ocaso de su vida se proyecta asumiendo el transido esplendor de Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf. “Mujeres que Cantan” es un presente idílico que pacta con el pasado y le roba parte de su gloria en una evocación singularmente emotiva y convincente. Con el piano de Julián Caeiro, y la excelente estrategia direccional de Liliana Pécora esta propuesta gratifica la sensibilidad y la memoria de cada espectador trasladándolo a un recuerdo ilusionista que nunca aceptará morir.

martes, 20 de octubre de 2009

CRITICA DE GABRIEL PERALTA

Para admirar a Verónica Díaz Benavente
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Y ahí esta esa cantante -que son todas las cantantes- llevando al espectador por distintos territorios musicales.Cada nueva canción lleva consigo un historia y dentro de esas historias un personaje.La condición multifacética de Verónica Díaz Benavente, tanto en la construcción de personajes como en cada genero musical que encara (le otorga el registro justo tanto a un tango, a un bolero, o una aria de opera) permite que el transito por cada momento de la vida de esta cantante despierte emoción.Díaz Benavente en sus textos hace hincapié, con humor y ternura, en aquella mujer siempre a punto a dar el salto al estrellato y que por una razón u otra no lo consigue, y es desde el prisma de esa mujer (algo envidioso, pero siempre admirativo) que se verán mediante relatos y canciones a artistas iconos del espectáculo, como Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf. No revelaremos aquí el final del espectáculo ya que el mismo brinda más de una sorpresa.Liliana Pecora, desde la dirección, le otorgo una aceitada dinámica en la combinatoria de palabras y canciones, y aprovecho para el desarrollo de las escenas las posibilidades espaciales de la sala.Son muy buenos tanto los arreglos como el acompañamiento musical del pianista Julián Caeiro, e inclusive se atreve a ciertos movimientos escénicos.Mujeres que cantan es un espectáculo para admirar los dones de actriz y cantante de Verónica Díaz Benavente



traduccion
Por Alfredo Cernadas
Para el Herald

Las Caras y Caretas (Rostros y Máscaras) El Centro Cultural está ubicado en lo que realmente era un pintoresco, antigua casa colonial, la antigua casa de, entre otros, los periodistas Mónica Cahen Danvers y César Mascetti. Es uno de los monumentos de San Telmo. El CCCC es ahora la sede de la revista del mismo nombre y sede de muchas actividades culturales, artes visuales, música y teatro entre ellos.
Uno de los espectáculos que presenta es todo un original acto de una mujer que rinde homenaje a tres grandes damas de la escena. Tres actrices y grandes cantantes, en realidad. Libertad Lamarque fue una de las principales estrellas del mundo del espectáculo argentino hasta que el poder del Presidente Juan Perón y su esposa Eva aumentaron. Cuando Eva era una estrella de cine aspirante, Lamarque se cruzó con Eva, que ya estaba casada con el entonces coronel Perón. Cuando se convirtió en presidente, muchas personalidades del show business que habían incurrido en el disgusto de la Sra. Perón se les prohibió trabajar, y muchos abandonaron el país. Lamarque se estableció en México, donde tuvo una brillante carrera en teatro, cine y televisión, adorada por el público de América Latina. Cuando fue derrocado Perón, Lamarque reanudó su exitosa carrera aquí.
Las otras mujeres del espectáculo son de Edith Piaf y María Callas. Un trío poco factible, pero Verónica Díaz Benavente, que inventó este espectáculo, dirigido por Liliana Pécora, lo desarrolla con habilidad y talento.
Para empezar, tiene una fuerte presencia escénica que realmente llena la escena, ya sea haciendo travesuras divertidas de la apertura de su corazón en los momentos más dramáticos. Y que está dotada con una voz muy personal que ella utiliza con sabiduría y sensibilidad, capaces de girar pianissimos o cinturón que fuera de su asiento.
Este homenaje es presentado por Beba Baquet, una exiliada, decadente cantante de tangos de edad que tras una supuesta, larga estancia en París, ha regresado a su público. Así que ella le cuenta al auditorio sobre su viaje en muchos escenarios, sus diferentes encuentros con los hombres (diferentes pero que frustran igualmente) y, mientras cuenta su historia, Beba se refiere a las tres grandes estrellas antes mencionadas. Y, mientras ella está en ello, condimenta la demostración con muchos momentos cómicos, por ejemplo cuando ella imita Niní Marshall como Catita. Ella también toca el piano ocasionalmente. Si no el instrumento está en las manos talentosas de joven Julián Caeiro.
Ella rompe a cantar en muchas ocasiones, interpretando varias canciones del trío y otros números. Entre ellos, gran clásico de Lamarque, Besos brujos (Bewitching Kisses). Menú musical de la muestra "es variada y atractiva. Se incluye boleros (Vete de mí, Dos gardenias), tangos (Nunca tuvo novio), canciones en español, la zarzuela (carceleras, con castañuelas incluidas), Opera (Vissi d'arte - Verónica tiene formación de ópera).
Su incursión en Piafland está bien gestionada también. De hecho, la voz de Díaz Benavente está bien adaptada para hacer frente con un repertorio de ambos cantantes. Milord es excelente, y Rien de rien absolutamente impresionante. Un popurrí muy agradable.

lunes, 19 de octubre de 2009

el amor por la palabra POR MECHE MARTINEZ, SOBRE MUJERES QUE CANTAN

Vida y Amor Por la Palabra, por Meche Martinez
El espacio donde el arte y la palabra son protagonistas siempre de la mejor escena

Sobre mí
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21/08/09
Mujeres que cantanVerónica Díaz Benavente resultó una voz melodiosa, armoniosa y de una cadencia tan contundente como avasallante. En un personaje creado y recreado, imitado desde la historia y apoyado en el concepto contemporáneo, aplaude de pie a una estrella que seguramente ganará un nombre que quedará en los corazones de aquellos que sepan captar su fina sensibilidad y su histrionismo. Una excelente dirección de Liliana Pécora, quien explotó sus cualidades humorísticas, contorneó a esta joven artista que vislumbra un futuro y entibia un arte sublime, sensorial, musical, cálido…Sin dudas “Mujeres que cantan” será el primero de los ciclos que Verónica Días Benavente debe transitar para encantar al público, hacerlo reír y no privarse ella de disfrutar el escenario, algo para lo que ha nacido. (Meche Martínez) Mujeres que cantanUna nueva propuesta teatral – musical que le brinda homenaje a Libertad Lamarque, Mara Callas y Edith Piaff

martes, 13 de octubre de 2009

lunes, 12 de octubre de 2009

“Mujeres que cantan” resulta una demostración más de que para hacer humor no hace falta caer en la grosería, la burla chabacana y el trazo grueso..
Verónica Diaz Benavente, autora y protagonista, despliega de manera brillante la sugerencia, la ironía, el gesto y el bocadillo dicho en el momento adecuado.
Con un excelente registro vocal y buena capacidad actoral para caricaturizar ciertos personajes del mundo de la música (Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf), demuestra una vez más, y quizás en la más cuidada de sus producciones, sus dotes para el humor en donde no falta la ternura, la nostalgia y el patetismo.
La eficaz e inteligente dirección de Liliana Pécora colabora para que “Mujeres Que cantan” termine siendo un espectáculo absolutamente recomendable dentro de la nutrida cartelera porteña.
Un bonus track a destacar: la función se inició a horario, costumbre que se ha perdido en esta cultura del “masomenismo” a la que estamos acostumbrados tanto en el teatro como en la TV.

Hugo Bab Quintela
El gato en la ventana- Radio Palermo

domingo, 11 de octubre de 2009

palomita blanca

segunda parte mujeres que cantan http://www.youtube.com/watch?v=Tx8gIEXsGTk

la vie en rose por veronica diaz benavente dir LILIANA PECORA, JULIAN CAEIRO al piano





primera parte de MUJERES QUE CANTAN video http://www.youtube.com/watch?v=H__CRsWGS7A

sábado, 10 de octubre de 2009

verodiaz99gmail.com