jueves, 25 de marzo de 2010




20:48 | Jueves 25 de marzo de 2010



Diario Z, noticias de la ciudad de Buenos aires.


Verónica Díaz Benavente: sube al escenario con algo más que canciones

La artista presenta un espectáculo inspirado en mujeres como Piaf y Callas.


En el Centro Cultural Caras y Caretas, la cantante y actriz Verónica Díaz Benavente presenta su último espectáculo dedicado a la música, al humor y al arte. "Mujeres que cantan" es un unipersonal de café concert escrito y actuado por Verónica, que homenajea a las cantantes Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf.

La elección de estas fantásticas artistas según la protagonista del espectáculo se debió a que "Esas tres mujeres representan a muchas otras mujeres de la canción. Se suben al escenario con algo más que canciones. Tienen una vida cargada de dramatismo y por eso hay algo que te hechiza cuando las escuchas cantar". Recordemos que Edith Piaf tuvo una vida difícil desde sus comienzos. Fue abandonada por sus padres y criada por su abuela paterna, que para peor, era dueña de un prostíbulo. Además, a sus 17 años fue madre por primera vez de una chiquita que murió de meningitis con solo 2 años. Maria Callas por su parte, padecía a una madre que la presionaba para cantar y sufrió la desgracia de perder mucha capacidad vocal producto de su esfuerzo por aprender técnicas muy complejas de canto y de una acelerada pérdida de peso.

Por último, la elección de Libertad Lamarque, radica según Verónica en "la feminidad y la intensidad que mantiene para cantar tango" que es un género mayormente dominado por hombres.

Verónica Díaz Benavente proviene de la lírica, pero no es una cantante que se pueda encasillar. Gracias a su formación actoral, logró combinar en un solo espectáculo el humor, la tristeza, y por sobre todo, la intensidad. Cargado de humor inteligente, el show es llevado adelante por Beba Baguette, una vieja cantante de tango en decadencia, creada e interpretada por Verónica, que conquista al público por su historia y su comicidad. Tal es así que Beba "el gorrión de Mataderos" ya tiene su grupo de fanáticos en facebook.

Verónica cuenta que la idea de hacer este espectáculo, le surgió mirando un video Celine Dion, que si bien no es una artista que ella consuma, le disparó el pensamiento fundante de su show "¿Cuantas mujeres hay que tienen como una cosa rara cuando se suben al escenario?¿Cuantas mujeres parece que se desnudaran ante el público?". De alguna manera, la historia misma de esta artista es la de una mujer que convirtió un posible obstáculo en una oportunidad para crear. Cuando era pequeña le diagnosticaron un problema de tiroides que le provocaba la obstrucción de la garganta, en ese entonces los médicos le recomendaron el mejor remedio para liberar la voz: cantar. Así fue como siendo tan solo una niña comenzó a cantar en el colegio y desde allí no se detuvo nunca.

miércoles, 17 de marzo de 2010




UNA DAMA CON TODAS LAS VOCES


Culturas / Edición Impresa
teatro / CRÍTICA / mujeres que cantan
Una dama con todas las voces
Verónica Díaz Benavente, con elementos mínimos y talento, apela al humor sin caer en la parodia y genera un espectáculo efectivo.

Leni González

No hay que tomarse muy en serio el título. Salvo para aquellos que conozcan muy bien qué cosas le hacen cosquillas a su autora e intérprete, el resto puede confundirse si sigue al pie la letra gruesa de la convocatoria. Porque esta obra, en sentido estricto, no es un musical aunque tenga al pianista Julián Caeiro en escena, ni hay mujeres en plural aunque aparezcan varias: Mujeres que cantan es un espectáculo teatral humorístico en el que una gran actriz y cantante como Verónica Díaz Benavente, con todas sus herramientas a mano, nos hace creer que es una y es muchas y que, por igual, todas entregan la vida en cada canción y la reciben en cada aplauso.
A la manera de Concha del Río, la diva internacional que compone Noralih Gago en el Anfitrión, pero en versión tanguera y, por ende, más amarga y consciente de su devaluación, “el gorrión de Mataderos” Beba Baguet regresó para reencontrarse con su público, si es que lo tiene. La artista, cuyo seudónimo remite a falta de otras genealogías a la panadería familiar, vuelve sin que nadie se lo pida de un autoexilio en París al que ninguno, tampoco, la forzó. Y si se vuelve, con o sin frente marchita, se explica.

Beba contará sus penurias y cómo, a pesar de todo, pasan los años, los presidentes, economistas y financistas, y quedan las estrías. Y cantará “Besos brujos”, “Loca” y “Palomita blanca” al estilo de esa famosa cantante que dijo haberle dado una cachetada en un set de filmación a una actriz en ascenso (se supo, fue Beba pero le rebotó a Libertad Lamarque). Después, pasará al recuerdo de su madre gallega y el cancionero español; luego, a la soprano María Callas y, por último, a Edith Piaff y su “La vie en rose”.

Cada uno de estos enganches está sustentado por la historia personal de Beba, que va sacando personajes con mínimos cambios de vestuario: un pañuelo, anteojos y guantes bastan para que sea la Callas; unas botitas y un saquito para Piaff; una flor en el pelo y es la gallega; una capita tejida al crochet para la chica buena y sufrida de película argentina años 40. Si bien interactúa con el maestro Caeiro, si bien maneja distintos registros vocales y lo hace muy bien, Díaz Benavente resuelve con actuación, y su humor no sólo es paródico sino que juega con el lenguaje y se apoya en multitud de lugares comunes de la cultura, como Los pájaros de Hitchcock cuando canta “Palomita blanca”, o aquel hit ochentoso de Lionel Ritchie, “Say you say me”, intercalado por repetición en la charla con el profesor de música.

En esta fusión netamente teatral, por supuesto, se destaca la actriz; detrás de ella está el libro, que también le pertenece, y la dirección de esa experta en señoras que se ríen de sí mismas que es Liliana Pécora (Mujeres de 50). El único hiato en el relato, el eslabón más débil desde cierta lógica narrativa (aunque después el cierre final –que obviamente no contaremos– lo explique) es el paso del personaje Beba Baguet al de Callas y a Piaff. Por último, si bien es un ámbito íntimo y de cercanía con el público, no hace honor a esta obra, a la intérprete, a la música ni al vestuario la “no” puesta escenográfica en el Caras y Caretas, que equivocadamente igualó lo sencillo con lo rudimentario.

martes, 16 de marzo de 2010

diario el ciudadano de ROSARIO

La gran pasión de las “Mujeres que cantan”

Verónica Díaz Benavente anima un espectáculo en el que homenajea a una serie de estrellas como Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf.
Javier Hernández
A partir del formato unipersonal y la fusión con diversas expresiones artísticas entre las que se destaca el teatro, humor, poesía y música, esta noche, desde las 21.30, en el Teatro La Comedia (Mitre y Ricardone), se presenta el espectáculo Mujeres que Cantan. Con dirección de Liliana Pécora y Julián Caeiro, la obra escrita e interpretada por Verónica Díaz Benavente propone a través de su relato un homenaje a Libertad Lamarque, María Callas y Edith Piaf, tres figuras que, como cuenta la actriz a El Ciudadano, “son mujeres que logran conmover más allá de lo musical”.
Con un repertorio que se concibe sobre tangos, boleros, zarzuelas y arias de ópera, durante la obra y desde diversos personajes, la imponente voz de Benavente interpreta canciones como “Loca”, “Palomita Blanca”, “Madreselvas”, “Vete de mí” y “Dos Gardenias”, entre otras.
Alejada de los lugares comunes, la actriz reconoció a El Ciudadano detestar los estereotipos, porque “detrás de ellos hay una gran fragilidad y algo de cartón pintado que se nota enseguida”.
Con la participación del músico Ricardo Badaracco, Mujeres que cantan tiene como hilo conductor el relato de Beba Baguet, una cantante de tango exiliada y en decadencia, quien luego de una supuesta estadía en París vuelve a Buenos Aires para reencontrarse con su público; y, dice Benavente: “Me permite distanciarme de los otros personajes entrando y saliendo constantemente del humor”.
—¿Por qué te centrás en estas mujeres?, ¿sentís que te influyeron?
—No tanto en mi carrera como cantante lírica, porque eso empezó mucho antes, pero sí influyeron en mi vida como artista y como persona. Son mujeres que logran conmover más allá de lo musical. Hay algo en ellas que tiene un dejo enigmático que hipnotiza y que tiene que ver con la mochila con que se subían al escenario.
—¿Cuál es la mirada que posás sobre cada una?
—Al conocer lo que es cantar lírico, conozco la dificultad que significa ser una cantante de ópera y la fortaleza que tuvo María Callas. Sin embargo en otros aspectos era muy frágil. Una mujer que sobrevivió a la guerra, pero no a un amor que la traicionó y por la que perdió su voz y quedó sin posibilidad de cantar. Mi versión de Edith Piaf es que nunca pudo trascender la calle y cuando ella se subía al escenario sentía que era el único lugar donde se sentía viva. Y Libertad Lamarque porque dentro del tango representa a una saga de mujeres que defendían lo femenino a la hora de cantar tango.
—¿Y qué tuvieron en común para recordarlas en una misma obra?
—A la hora de cantar tenían cierta pasión, cierto decir en sus canciones que trascendió lo musical y donde se percibe otra cosa. Eran artistas completas.
—¿Cómo surge la idea de un espectáculo que incorpore teatro, humor y poesía?
—Son cosas que siempre estuvieron latentes en mí. De chiquita escribía y actuaba, y tengo muy latente eso por herencia familiar. Siento que me costó mucho estar satisfecha con lo que hago. Y no porque lo que hago sea grandioso, sino por encontrar mi propio lenguaje.
—¿Qué te posibilita este lenguaje?
—Siento que hay algo en la ópera que me encorseta, me limita y que no sé si tiene que ver con el género en sí mismo, o con que tal vez yo no pude encontrarle la magia, que sí la encuentro cuando me subo al escenario a decir e interpretar lo que escribí. Esta faceta es muy comprometida y pude animarme después de mucho trabajo, sufrimiento e incomprensión. Ahora siento que lo que estoy haciendo es como mi hijo. Pude encontrar ese lenguaje y decir: “Al que le gusta bien y al que no que busque otra cosa”.
—Una vez interpretaste el “Ave María” sobre una base de cumbias y cuartetos. ¿Buscaste  burlar los estereotipos?
—Me irritan los estereotipos de cualquier índole, porque me parece que detrás de ellos hay una gran fragilidad y algo de cartón pintado que se nota enseguida. De hecho hablo mucho de eso en la obra, aunque de una manera implícita.
—¿Te considerás una artista rebelde?
—Tengo un grave problema que me juega en contra y es ser muy poco diplomática, porque por ejemplo en mi última audición me escucharon cantar y en un momento la sensación era que, cantando como canto, no entendían de dónde había salido. No busco alardear, al contrario, creo que no hice las cosas bien. Realmente mi camino es muy solitario, no tengo un lugar de pertenencia.
—¿Lo sentís como una pérdida?
—Muchas veces me da dolor y a veces asumo que es el costo que tengo que pagar. De vez en cuando siento pena, porque podría tener una vida más tranquila económicamente y sin tantos riesgos.
—¿Y qué ganaste en el rumbo hacia este nuevo horizonte?
—Es invalorable. Subirse a un escenario, escuchar la risa o ver al público conmoverse con lo que interpreto y escribí, no tiene comparación. Dentro de la obra canto ópera y siento que es el momento en que la gente más se conmueve, porque evidentemente hay algo en mí que transita una emoción.
—Das vida a Beba Baguet para conducir la trama. ¿Cómo es ella?
—Es una mina que conserva mucho glamour pero en el fondo tiene eso del estereotipo que te decía antes. El personaje cree que es cada una de las cantantes.
—¿Por qué elegiste a ese personaje y no lo hacés en primera persona?
—Beba me permite distanciarme de los otros personajes, entrando y saliendo constantemente del humor, que es otra cosa maravillosa del género. Lo veo en el público que por momentos se conmueve o ríe, pero cuando termina y están todos llorando entro de nuevo y digo: “Todo lo que pasó es mentira, riámonos de nuevo, porque el teatro es mentira y está bárbaro que así sea”.

http://www.elciudadanoweb.com/?p=43565

martes, 2 de marzo de 2010



MUJERES QUE CANTAN VIAJA A ROSARIO, COMPARTIENDO EL CICLO VELADAS DE MARZO CON LILIANA HERRERO, RITA CORTESE, FACUNDO RAMIREZ ENTRE OTROS



TEATRO LA COMEDIA DE ROSARIO
QUE BELLA SALA!! QUE BELLO PUBLICO!!!!!



MUJERES QUE CANTAN
SABADOS 21 HS
VENEZUELA 370
ESPECTACULO ELOGIADO POR LA PRENSA
NO SE LO PIERDAN

gira a rosario tambien


http://www.elciudadanoweb.com/?p=38003
verodiaz99gmail.com