martes, 12 de agosto de 2014

CRITICA DE AMBITO FINANCIERO Margarita Pollini

“La malcriada”: para reírse con la ópera (crìtica del espectàculo, en Ámbito Financiero de hoy)

12 de agosto de 2013 a la(s) 9:14
Por: Margarita Pollini

"La Malcriada (ópera insolente)". Autora e intérprete: V. Díaz Benavente. Pianista: D. Roger. Dir.: R. Cárdenas. (El Ópalo, sábados de agosto a las 19).

Verónica Díaz Benavente es una artista cuyo talento excede cualquier encasillamiento. Y el unipersonal "La Malcriada (ópera insolente)" da una imperdible oportunidad de apreciarla en una triple faceta: cantante, actriz, autora.

La pieza hilvana instancias pasadas y presentes de una soprano lírica, Idelva del Mar, de la que el espectador sólo sabe lo que ella dice de sí misma con todo lo que eso implica- y lo que sus padres y un locutor (en voces grabadas) dicen acerca de ella. Todos los lugares comunes de las cantantes de ópera desfilan por esta sátira: la paranoia, el narcisismo, las desavenencias con el hierático pianista (un eficaz Damian Roger) pero también los miedos, las inseguridades, la competencia, los traumas de una infancia problemática, en desopilantes textos que Díaz Benavente desgrana con gracia inigualable. Otras situaciones, como el monólogo sobre el "no" en las frases masculinas o la conversación telefónica, están perfectamente identificadas con la vida cotidiana.

Apenas unos pocos elementos (una silla-escalera, un teléfono, una muñeca, un pájaro, una valija, un puñado de partituras deshechas, un pañuelo) son el andamiaje material sobre el que se desenvuelve la acción. El otro puntal o hilo conductor- del espectáculo son las arias. Los sólidos recursos técnicos de la cantante le permiten abordar algunos de los fragmentos más difíciles del género lírico, desde el barroco a Puccini ("Sposa son disprezzata", "Der Hölle Rache", "Je veux vivre", "Un bel dì vedremo", entre otras) y en distintas tesituras; por otra parte la versatilidad de la actriz le da la llave para que cada una tenga un tinte particular. Salvo dos instancias en que lo académico se fusiona con lo popular (el "Ave María"de Bach-Gounod sobre la base de un cuarteto cordobés y la habanera de "Carmen" sobre un ritmo de cumbia), las arias no son alteradas en absoluto, pero los toques cómicos que Díaz Benavente les otorga las transforman en únicas.

El vestuario de Ana Clara Ulrich y la iluminación de Gastón Díaz completan adecuadamente el aspecto visual, y la dirección de Rodrigo Cárdenas permite que todo transcurra sin baches ni contratiempos. "La Malcriada"constituye una propuesta que se disfruta plenamente de principio a fin y que llega sin obstáculos tanto al público de la lírica como al que no lo es, porque su protagonista y autora no se ríe de la ópera: se ríe y hace reír- con ella.


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